XXXIV Feria del Libro de Tijuana


Se ha vuelto una tradición en mi vida visitar la Feria del Libro de Tijuana, no importa el día o el clima, el caminar entre libros, encontrar hermosos tesoros y hojear antigüedades, es algo que me fascina, me hace sentir que me empapo un poquito de otros mundos.
Este domingo, en compañía de mis ex compañeros de preparatoria, visité la Feria del Libro, pero entre que estaba en modo zombie y que este año hubo más variedad de stands (no sólo libros), no tomé muchas fotografías (lo sé, es una ironía), pero les cuento un poquito de lo que pueden encontrar.

En esta visita, tuve la fortuna de asistir con 3 personas con gustos muy distintos, asistí con mi fiel B, la persona más curiosa del mundo, él es feliz probando cosas nuevas; con E, la educadora más cute y sexy del mundo; y F, la persona que prefiere las películas antes que los libros, así que fue una visita más entretenida que otras veces, ya que tuve la oportunidad de detenerme en stands donde no solía hacerlo.

Al inicio de la Feria, comenzamos viendo los mismos stands de siempre (no lo digo como si fuese algo malo), universidades, librerías antiguas, stands de incienso y cuarzos, en este último lugar tuve mi primer parada, F es coleccionista de piedras y cuarzos. Entonces, si vas con una persona que no le guste leer, no te preocupes, de seguro encontrará algo en que entretenerse.

En esta ocasión, la feria nos ofrece un área de comida más adecuada, pusieron mesitas, sillas y sombrillas, entonces puedes comer tu pizza hecha en horno de piedra bien cómodamente, mientras escuchas música en vivo. Como acabábamos de comer, no nos acercamos a los lugares de comida, el sólo pensar probar algo más era pecado, pero nos detuvimos en una carreta de aguas, no eran los sabores tradicionales, había de pepino, limón y chia (mi favorita); fusión (no recuerdo que tanto tenía, pero era deliciosa), fresa, sandía y otra cosa; y demás, eran nombres bastante largo, pero todas las aguas eran muy deliciosas; esta carreta pertenecía a Santa Brígida (lugar que puedes encontrar en Colectivo 9). B, quedó maravillado con las aguas, así que si llevas a alguien que le guste comer, este lugar es perfecto.

Con E fue muy sencillo, ella se detenía en cada stand con libros para niños, y en venta de material didáctico, encontró unos premios para sus niños; así que si eres maestra, podrás encontrar muchas cosas para tus pequeños.

Por último, yo. En esta ocasión me prometí no gastar en libros, ni uno solo (en noviembre me voy a la FIL y estoy guardando mis millones para comprar libros allá), pero si recorrí con mis manos libros antiquísimos, libros ansiosos de contarnos sus historias y a precios muy económicos.
Encontré el libro de Orgullo y Prejuicio en edición conmemorativa (no lo compré), lo miré, lo abracé, le dije cosas al oído, lo hojeé y lo dejé en su lugar, es hermoso, chulo de bonito.


Esta visita fue distinta a las anteriores, esta vez si llevaba dinero, pero esta vez no podía gastar, triste mi caso; esta vez pude conocer espacios nuevos, y detenerme en lugares donde si hubiese ido sola o con algún fan de libros, no me hubiese detenido; fue una experiencia diferente, fue una experiencia muy agradable.

La feria estará hasta el día 22 de mayo, te invito a darte una vuelta.
Nos vemos en el próximo post

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