Volviendo al lado obscuro ¿o saliendo de él?



Cuando una relación (o intento dé) termina, siempre duele, tal vez mucho, tal vez poco, no importa si te terminan, si tú terminas o si los dos deciden terminarlo (o incluso si jamás empezó).
Pero, ¿por qué duele algo que "no debería de doler"?
Sí, evidentemente, ya no estoy saliendo con la persona con la cual salía, ese al que llamé Mr. Grey, ese que en realidad será recordado como Petrovsky, porque era más grande que yo, porque por más que lo intentamos hizo falta algo, algo llamado... ¿química? No sé muy bien, aún no me atrevo a ser muy específica.

A diferencia de otras personas con las que intenté salir, con Petrovsky duré más de un mes, creí que era un logró, creí que esto funcionaría, pero no, su forma de pensar era bastante diferente a la mía, y en mi interior algo me decía que esto no tenía futuro, que algo faltaba, que ya no era feliz, y en su interior, quiero creer, él también lo sabía.









T-shirt| Star Wars (Cuidado con el Perro)
Zapatos| C&A

Este fin de semana, salí con B a caminar, nos pusimos al tanto de nuestras vidas amorosas, los 3 nos encontramos en "El lado obscuro"*, y concluíamos en que las relaciones (o intentos dé) son para aprender, aprendemos lo que nos gusta y lo que no nos gusta; para sincerarnos, tanto con la persona con la que salimos como con uno mismo; que es evidente que duela, porque nos creamos un mundo perfecto, porque ponemos tanto en esas relaciones, que al terminarlas se vuelven pequeñas derrotas.

Nos vemos en el próximo post 


*"El lado obscuro" es algo que "inventamos" mi blogger friend y yo, para referirnos al estar solteras.






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