A veces hace falta el bulto, a veces la compañía.


Por primera vez, tuve miedo de mayo y tuve miedo de mí. Como si lo necesitara, mayo llegó recio, causando desbalance en mi vida.

Cambio de casa, el aniversario luctuoso de mi papá, problemas con la familia, estrés por arriba y por abajo, y una Stella, fueron los causantes de mi perdida de cordura, y mi vulnerabilidad agigantada, y no sé ustedes, pero cuando me vuelvo vulnerable, termino pensando/diciendo/haciendo  bobadas, por ejemplo, hace unas semanas, andaba muy juiciosa buscando un nombre para John Doe.

Siempre he dicho que soy una romántica empedernida, beso despacio, bailo pegadito y amo con fuerza, perooooo (siempre debe existir un gran pero después de una gran cursilería) cuando uno llega a los 25 20's, y ha sufrido mal de amores, comienza a cuestionarse si debe seguir enfocando la misma cantidad de tiempo y energía en la búsqueda de su historia de amor, y cuando te das cuenta de que eso deja más estragos de los que tenías pensado, como todo un cliché, dejas de lado la formalidad y enfocas tu vida a cosas que consideras más importante, como el trabajo (y los zapatos) por lo menos eso pasó conmigo.

—¿Cómo has estado? 
—Bien. 
—Ajá. 
—¿Qué? 
—¿Sólo así? Cuéntame más. 
—¿Para? No tienes que fingir interés, ya te había dicho. 
—No lo finjo, en serio quiero saber cómo has estado, sé que te han pasado un chingo de cosas. 
Y así, sin más, terminé contando todo, pero todo de todo, y me sentí escuchada, y sentí una calma que hacia tiempo no tenía, y en ese momento pensé que era gracias a la compañía de John Doe. 

Después de 7 meses de apatía absoluta hacia los pensamientos románticos, a mi cabeza llegó un "¿y si dejara de ser tan así?"

Ya en casa, con la cerveza obscura y la mente clara, me di cuenta que es inevitable sentirse como chinche cuando la vida te patea, es inevitable el sentir que hace falta un apoyo emocional (preferentemente con derecho a roce), porque somos humanos, porque tenemos sentimientos, y tener alguien que te mime cuando estás achicopalado es bonito, es alentador.

—Gaby, hace falta el bulto, no la compañía. — me dijo G un día hablando de todo menos de "bultos", y aunque en ese momento no se lo dije, pensé " y viceversa". 

Con esto no quiero decir que uno no pueda tener un John/Jane Doe porque terminará haciéndose ideas románticas en la cabeza, porque de que se puede se puede, lo mejor sería analizar un tantico las cosas.

Comprendí que me estaba dejando llevar por las patadas que mayo me estaba dando, y entendí que por algo se decide que "esa" persona sea sólo una persona que pasa por tu vida, y no algo más, que más vale guardarse los sentimientos con las personas que no son para eso, más vale limitarse a disfrutar de lo que se ha decidido vivir, a terminar tergiversándose la existencia.

Y es que el bulto siempre va a hacer falta, y también la compañía, a veces harán falta al mismo tiempo, a veces no, y creer que se puede obtener ambas cosas de una persona, aunque maravilloso, en la actualidad, con el ir y venir, con las largas horas laborales, a veces resulta complicado, no imposible, sólo complicado, y ni la hormona asesina, ni los problemas perdonan.

Mi solución fue apoyarme de mis chicas del cable (más adelante les hablaré de ellas), alzar la cabeza, tomarme un café bien cargado y seguir adelante, porque cuando se pueda tener el súper combo será momento de disfrutarlo, y cuando no, también.


Nos vemos en el próximo post. 

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