Entrevistando a El Grafógrafo



Hace un tiempo, cuando me propuse conocer Tijuana, el centro de la ciudad para ser más exacta, di con El Grafógrafo, cafebrería ubicada en Pasaje Rodríguez, corredor cultural de mi tan hermosa ciudad.
Fue hace un par de semanas, cuando después de mucho pensarlo, entre libros y café, me reuní con Rene Castillo Gómez, llevando a cabo esta extensa y sustanciosa entrevista.






¿Cómo nace la idea de este proyecto?
(Risas) La idea tal cual nació cuando tenía 14 años en un viaje que hice a la Ciudad de México, y aunque no planeé el proyecto en ese momento, si quedó en mi mente la necesidad de un espacio que fuera la mezcla de una librería-cafetería en Tijuana. Pasado el tiempo, mientras estudiaba literatura, comencé un proyecto con mis compañeros, la feria del libro usado, esto con la idea de llevar libros económicos a los estudiantes, y a raíz de ese proyecto es cuando nace la necesidad de contar con un espacio donde dar información y sobre todo, donde generar fondos para dicha feria, entonces es cuando recuerdo ese sueño que tuve cuando chico.

¿Por qué el nombre de “El Grafógrafo”?
De rápido, es una forma muy personal de rendirle homenaje a mi escritor favorito, Salvador Elizondo
Ahora, la versión larga. Cuando estaba en busca de un local, una de mis amigas me llamó un sábado muy temprano y me dijo que había un espacio en Pasaje Rodríguez, sería el primer corredor cultural de la ciudad, le comenté que lo pensaría, pero me dijo que era una decisión que debía tomar al instante, por teléfono, en ese preciso momento, puesto que se llevaba tiempo trabajando en los espacios, debía decidir si me quedaba con el lugar y evidentemente elegir un nombre para comenzar con el papeleo. Como una especie de clic, lo primero que se me vino a la mente fue Salvador Elizondo, y pensé en el eslogan de la Feria del libro usado, "reciclando palabras", y Elizondo tiene el texto de "El Grafógrafo", que para mí es un reciclaje de palabras, de escritura.

¿Cómo nace el interés por promover la lectura?
Muy buena, yo no promuevo la lectura, yo soy promotor de libros. 
En la carrera aprendí muy pocas cosas de literatura, pero aprendí mucho sobre la conducta humana y sobre lo que nos motiva y lo que no nos motiva a leer, por lo tanto me pareció absurdo el querer promover la lectura, cuando no se promovía lo que estaba antes de la lectura, los libros.
Si le preguntas a las personas las razones por las cuales no leen, te dirán que "los libros son muy caros", pero es porque no se entiende, o mejor dicho no se valora el proceso editorial. Creemos que al crear un libro sólo se involucra el escritor, pero hay un mundo de personas detrás de esto, personas que editan, imprimen, toman fotografías, que no sólo invierten dinero, también esfuerzo y tiempo, y
considero que todas esas personas que participan deberían poder vivir dignamente de su trabajo.

¿Cuál consideras que ha sido “el secreto” para el éxito de esta cafebrería?
La gente. Yo creo que El Grafógrafo es lo que es gracias a la gente que nos visita. Siempre he dicho que aquí no tenemos clientes, tenemos amigos. Cualquier proyecto que trabaja con la comunidad debe escuchar y conocer al público que quieres atender para realmente atenderlos bien.

Hemos evolucionado y sabido reconocer errores, respetar a la comunidad, saber que todos somos iguales.

Háblame un poco de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión.
Como estudiante de literatura tenía materias donde debía que leer de 7 a 8 libros por semestre, los cuales eran difíciles de conseguir, la mayoría eran de editoriales españolas, las cuales no entraban al país; las que entraban no llegaban a Tijuana; las que llegaban a Tijuana, costaban más de 1300 pesos, y hablando de una generación que tenía 2 trabajos para poder pagar sus estudios, era imposible el hacerse de esos libros, por lo tanto, se hablaba de una generación de estudiantes de literatura que no podían egresar con el perfil que debían. Aunado a eso, la idea surgió a raíz de una crítica que hicimos a la Feria del Libro cuando se presentó por última vez en Avenida Revolución. Llegamos con una lista de libros que nos habían pedido, y nos fuimos sin un libro porque no los tenían, y la crítica fue ¿De qué sirve un evento que reúne a las librerías que están todo el año en la ciudad?¿De qué sirve si están los mismos libros? ¿Por qué el libro me es más caro si lo compro en la Feria de libro que si lo compro en tu librería?
Salí molesto por no conseguir lo que necesitaba, así comenzó todo, con una crítica muy fuerte a mi ciudad, teniendo como camino fácil el irme de un lugar carente de museos, de librerías, de maestrías, pero después de mucho, un tanto más calmado, me di cuenta que estaba cayendo en ser una persona criticona, una cosa es ser crítico y otra criticón, si me quejaba tanto de mi ciudad y me creía tan maravilloso, ¿por qué no quedarme y cambiar las cosas?
Como una vez me dijo Azzul Monraz:
"Lo bueno de Tijuana se tiene que quedar en Tijuana."

La idea es reunir a libreros de la ciudad de México con venta de libros de segunda mano, atendiendo a distintos públicos, principalmente a los que buscan libros económicos y al público bibliófilo que busca libros de colección.




Nos vemos en el próximo post

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